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5/04/2013
9/10/2012
5/21/2012
Givenchy: The PLAYLIST
Click on the photo to listen to the official soundtrack of
Riccardo Tisci's shows at the house of Givenchy since 2005
PLAYLIST: Givenchy by Riccardo Tisci5/18/2012
Chanel's Cruise Collection: Through The Years
2005-2006: El spot, en París
2006-2007: Grand Central Station, New York City
2007-2008: Aeropuerto, Los Ángeles
2008-2009: Hotel Raleigh, South Beach, Miami
2009-2010: Paseo Lindo, Venecia
2010-2011: Patisserie Sénéquier, Saint-Tropez
2011-2012: Hotel Cap Eden Roc, Antibes, Cannes
2012-2013, Jardín Tres Fontaines, Versalles
5/16/2012
La reencarnación de María Antonieta, por Karl Lagerfeld
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La actriz Vanessa Paradis y Kark Lagerfeld© Gtresonline
"Me encanta la idea de cometer crímenes. Si uno se fija en los tejidos vaqueros, en las minifaldas, es algo que Coco habría considerado un horror. Pero lo que ella hacía en su época también era impactante al principio y luego se ponía de moda. Jugar a mezclar lo moderno y lo barroco, esa es la clave en Chanel". Así zanjaba Karl Lagerfeld sus impresiones sobre suColección Crucero 2013 para la firma, un tipo de colecciones que vino al mundo para contentar las necesidades de las damas de alta sociedad que se iban de vacaciones al trópico a mitad de temporada. Nada más lejos de la realidad en este caso, ya que Lagerfeld lleva años presentándolas en Saint Tropez, Venecia o incluso Cannes, lugares más bien occidentales y de estaciones marcadas. Por lo tanto, presentar esta vez en París, y precisamente en Versalles, era parte del encanto rocambolesco de su planteamiento.
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Alice Dellal, una de las celebs invitadas© Getty
Su cuadrilla de lujo habitual como Vanessa Paradis, Inès de la Fressange o Amanda Harlech se juntaba con nuevos y afortunados amigos: Tilda Swinton acompañada del diseñador Haider Ackermann, Laura Bailey,la recién fichada Alice Dellal o la actriz catalana Astrid Bergès Frisbey –que este mes estrena en España 'El Sexo de los Ángeles'–. Así, los jardines de Tres Fontaines parecían estar viendo espejismos de la mismísima María Antonieta, que no se avecinaba la cabalgata de punk colorido, calzado enloquecido y peinados bob extremos que estaba por venir. ¡Qué homenaje al recién fallecido Vidal Sassoon!
La única regla con Karl Lagerfeld es no dejarse engañar por las apariencias, por mucho que esto sea Versalles. El asunto del desfile parecía una batalla de armarios entre una joven rebelde del Soho londinense y una menina de Velázquez, que lo mismo lucía una basquiña dieciochesca o se calzaba unas creepers doradas mientras caminaba al ritmo del 'Bad Girls' de M.I.A. Y así es el sentido de la estética y también del humor de Lagerfeld, sin miedo a controversias y al pastiche porque, bajo su criterio, todo es válido. Si María Antonieta levantara la cabeza... probablemente se uniría a la fiesta.
Originalmente publicado en Vanity Fair
4/11/2012
LOL (EEUU), o como reafirmar la belleza de Jeremy Kapone
El tráiler americano del melodrama teen con raíces francesas "LOL" destapa las diferencias entre su predecesora francesa: Miley Cyrus, interpretando el papel protagonista de Lola, anteriormente intepretado por Christa Theret. Demi Moore se atreve con la madre sobreprotectora más concentrada en su hija que en sus problemas propios, la misma que retrató con brillantes Sophie Marceau en 2008. Y por último, otro actor y modelo ocasional, Douglas Booth, tendrá que ponerse a la altura del adolescente-actor-cantante-modelo (todo en el mismo pack) Jeremy Kapone, que interpretaba al mejor amigo (con futuro derecho a...) de Lola. ¿Veredicto?
LoL Francia (2008)
LoL EEUU (2012)
4/10/2012
La marca consciente de Tatiana Santo Domingo
Un viaje de amigas alrededor del mundo puede tener más pretensiones que la de un compendio suculento de anécdotas exóticas. El viaje incoado en 2009 por Tatiana Santo Domingo y su íntima amiga Dana Alikhani suponía la creación de Muzungu Sisters, un negocio inspiracional –que no aspiracional– con el que han transportado sus maletas desde el desierto de Salinas Grandes en Argentina hasta los zocos de Marrakech, pasando por La India, Perú, Brasil, Colombia y Hungría. El fin, más que justificado en este caso por los medios, no era otro que encontrar caftanes, ponchos, sarongs, túnicas y en definitiva prendas exóticas y únicas con las que regresar a Londres y deleitar a la esfera viral con sus hallazgos.
Sarong de Bali con estampado ikat
© Muzungu Sisters
El afortunado cerco social de Dana y Tatiana (la primera es hija del empresario iraní Hossein Alikhani y la segunda desciende de una de las familias más ricas de Colombia) no implica que no sean conscientes de ciertas contradicciones. Dana, admiradora de las grandes viajeras como Freya Stark y del escritor orientalista Edward Saïd, lo reconoce: "Viajar alrededor del mundo en busca de piezas exóticas puede parecer condescendiente, sobre todo viniendo de mí, que he nacido en Oriente Próximo. Por eso muchas veces me tengo que recordar quién soy y por qué estamos haciendo esto".
Pero el aspecto social no va por detrás de lo que realmente importa: el producto y cómo llegar a sus clientas. Desde hace unos meses colaboran en exclusiva con el portal Motilo, una comunidad online dividida en revista, tienda virtual y red social que funciona como una Chictopía fotologera (aquí es donde Anna dello Russo comparte hallazgos como Fausto Puglisi cada semana). Es el único sitio donde las dos amigas han decidido poner a la venta sus cestas sicilianas, los collares Jaipur y los caftanes marroquíes, y donde Muzungu Sisters seguirá creciendo. Ética, sí, pero con visión de negocio.
Por Mario Ximénez
Azealia Banks, ¿quién es esta chica?
Originalmente publicado en Vanity Fair
¿Qué misterio puede haber en un par de trenzas afro y una sudadera de Mickey Mouse? Ninguno, es Azealia Banks.
Faltaban Rihanna y Chris Brown.
La estrella del momento tiene cosas que la hacen igual al resto de
jovencitas, como pequeñas marcas del acné que no hace mucho debió de
superar –es un retaco de 20 años y metro cincuenta–. La diferencia es que Azealia se ha metido al mundo virtual en el bolsillo
en el mismo lapso de tiempo en que otras se ganaban las críticas más
encarnizadas. Si Samantha Jones –en 'Sexo en Nueva York'– le decía a su
novio que para triunfar primero venían los gays, después las
adolescentes y por último la industria, Azealia sacude con su rap
galopante esta teoría: primero viene Youtube, y tras 5 millones de visitas viene todo lo demás.
Partamos por el principio: el videoclip. "I can be the answer" es la primera frase que augura 212, el primer sencillo (y prefijo telefónico de Nueva York) de esta fiera del Harlem sin género musical establecido. Azealia Banks comienza sentenciando lo futurible de su éxito, se acompaña de un amigo con cara de no saber qué hace en pantalla, elabora brillantes amenazas a posibles rivales y remata con una cómica sudadera de Mickey Mouse. Dirían algunos: ¿no hay ya muchos heavy users del 2.0 que hagan vídeos cual pimpollo en su jardín? Ella probablemente les respondería "I'm-a-ruin-you, cunt", como en la canción. Y cuidado, señores. Azealia sabe lo que se hace.
¿Dónde quedan los versos empalagosos que la gran Whitney rezaba ojiplática en 'I will always love you'? Tan lejos como El Guardaespaldas. Las precursoras de Banks –Nicki Minaj, M.I.A., Lil Kim o Missy Eliott en el baremo más generoso– ya lo sabían: el secreto está en el énfasis nigga, la actitud arrasadora y mucha purpurina, uñas de gel y colores peligrosos como arma indiscreta. Banks hereda el cajón de sastre de éstas y con su allure propio lanza disco este septiembre titulado "Broke with expensive taste" ['Arrasar con gustos caros']–se acostumbra bien a la fama, parece–.
Hasta aquí su agenda ha estado bien caliente: actuó en la fiesta del pasado desfile de Topshop O/I 2012, hizo tournée completa en la pasada Semana de la Moda de Londres, y hace más de un mes pasó la prueba de oro: ganarse a Karl Lagerfeld. Resulta cuanto menos morboso ver a quien versa "I guess that cunt getting eaten" ['supongo que al menos me comerás el coño'] cantarle al rey del tweed y el esnobismo musical –Lagerfeld sacó su propio disco selecto sin concesiones al rap–, pero en la residencia parisina del diseñador cantó, secundó y tembló hasta el trending topic. Y es que Azealia parece la última cocacola del desierto –lógico por otra parte, ya que, de divas gestantes, maltratadas o incluso retiradas por año sabático estamos todos, o casi todos, hartos– .
Por Mario Ximénez
Atrévete a perderlas
Muchas cosas se han dicho sobre Elizabeth Taylor y su pasión por las joyas, pero quizá la mejor definición es la que apuntó Richard Burton espetando "yo le presenté la cerveza, y ella me presentó a Bulgari". El actor, que arrebató la Perla Peregrina a la Casa Real española por unos modestos 40 miles de dólares para su exigente amada en 1969, habría preparado su American Express Centurion en cuestión de segundos si supiera de la pericia que hoy presenta Bulgari: 'Le Gemme', una pequeña y exclusiva línea de gafas-joya que empezará a venderse a partir de abril. Inspiradas en la naturaleza y el Renacimiento italiano, piedras preciosas como el zafiro, el cuarzo rosa, la madreperla o la hematita se engarzan con monturas de oro en una oda al lujo óptico –ése no apto para personas despistadas–.
Estos tesoros en la tez de Liz –o en la de cualquier criatura humana– casan a la perfección con el imaginario de la firma italiana, maestra en relojería y joyería desde su fundación en 1884, y desde 2011 bajo el paraguas de LVMH.
La firma que creó el collar generacional Bvlgari Bvlgari –ese colgante redondo que madres e hijas se pelean por ponerse en los mejores barrios del globo– suele contar con embajadoras de la talla de Kirsten Dunst, Julianne Moore, Jessica Stam o Kate Moss. En esta ocasión, presentó en Madrid sus monturas de lujo con Paz Vega, Blanca Suárez, o Bárbara Lennie en el Club Allard. Si bien ellos podrán permitirse los 690 a 8500 euros que cuestan estas gafas-joya, será interesante ver quién adquiere los 10 pares únicos en versión extralujo, a 40.000 euros, que actualmente se hayan en tournée hasta que otro Richard Burton se los regale a su amada.
Por Mario Ximénez
Lana del Rey: Causas y consecuencias de un nuevo síndrome
El hecho de haber nacido es un augurio para la inmortalidad. Esta frase encierra en un 99,9% el singular caso de Lana del Rey.
El otro pequeño porcentaje, es un secreto que seguramente sólo ella
conozca -incluyo posibilidad de manager aquí-. No hay nadie que en tan
sólo 6 meses haya conseguido crear un nuevo síndrome, sólo identificado
en el ser humano cuando se trata de enfermedades terminales,
especialmente la del amor platónico. Tras haber escuchado el primer
álbum de Lana “Born To Die” y comprobar su
magnificencia oscura y melancólica, los únicos que no se unan a la
“religión Lana” están a punto de ser diagnosticados con el síndrome
homónimo. Atención, éstos son las fases y síntomas del mismo
(prescindimos de la ira por razones obvias):
1) Negación
Por mal que nos
pese, éste bien podría ser aplicable a la interesada en cuestión. Por un
lado, el yo inicial de Lana fallece el 2 de septiembre de 2010 cuando
ésta acompaña a Juliette Lewis en una sesión para MTV Unplugged en Berlín para el grupo Mando Diao,
el mismo que incluiría la versión de ambas en una edición especial
CD/DVD a finales del mismo año. Es presentada oficialmente como Lana del
Rey y es, por tanto, el fin de Lizzie Grant (que ya
habría publicado un LP en 2009, retirado por sus productores de
inmediato), y de su apellido alternativo “Del Ray”, entonado hasta la
saciedad burlona por su enemigo público número 1, Hipster Runoff. Por
otro lado, es justo su compañera de dueto la que en la paupérrima
actuación de Lana en Saturday Night Live se encarga de
negarla públicamente, tuiteando: “ver a esta ‘cantante’ es como ver a
una niña de 12 años fingiendo que canta/interpreta”. Primera estocada
para Lana.
2) Depresión
Un vocablo similar debió rondar la cabeza de Lana cuando le llovieron
las críticas encarnizadas de aquellos que no querían contar con una
nueva opción ante la relativa calma actual de la música pop (sí, la
categorizamos aquí por ahora). Su cuestionable actuación en el late show
americano Saturday Night Live regaló a los anteriores la fórmula
perfecta para constatar la máxima que su advenedizas mentes llevaban
pregonando desde antes de que Lana estrenara su primer LP, esa máxima
que hablaba de Lana del Rey como el gran bluff anticipado de 2012. Lejos
quedaban aquellas escenas pletóricas junto a Bradley Soileau
en el primer videoclip superproducido de la americana del momento. Los
views en Youtube ahora se trasladaban a la que Brian Williams bautizó
como la “peor actuación de la historia de SNL”. A la estruendosa burla
de los malditos bastardos se unía la acusación de plagio: su emblemático
“Video Games” sonaba peligrosamente parecido al tema “Dromoi Pou Agapisa” de la cantante Eleni Vitali. ¿Se habría venido abajo la estrella más prejuzgada del indie? No tan rápido, hipsters y enemigos de lo nuevo.
3) Negociación
Es la hora de aceptar el talento a regañadientes, y de concederle una
escucha a “Born To Die”. El previo otorgado por “Video Games” y “Blue
Jeans” que sufragaban las composiciones propias de Lana, han dado paso a
maravillas bucólicas como “Dark Paradise” y
“Summertime Sadness”, los ejemplos gangsta de “Million Dollar Men”,
“Lolita” o “Diet Mtn Diew”, y temas indivualistas como “Lucky Ones” o “Without You“, en los que su voz es el metrónomo que marca el tempo. El estreno de su álbum debut esta misma semana se dibuja paralelo al hype que la moda empieza a otorgarle -Dior en su Alta Costura y sus fiestas en Japón, Anna dello Russo
adorándola en Milán- parece que mengua la tormenta de todos los que
hasta ahora se alzaban detractores de la cantante de estudio (mucho más
que de directo).
4) Aceptación
Podríamos ubicar a esta fase en proceso de construcción. Tras haber
anunciado que reeditará su primer disco -disponible en Youtube- y estar
recorriendo el globo -ahora mismo se encuentra en París
promocionando su disco-, el camino de Lana empieza a fraguarse
optimista. Se reconoce preocupada por la crisis del euro y el
hundimiento económico, irónicamente de un modo mucho más enérgico que
cuando le preguntan por el odio a destajo que provoca entre la multitud
(la que la conoce, claro). Como siempre las barreras se derriban -si lo
hacen- con el tiempo, y esperamos que a Lana aún le queden muchas
batallas -de mayor envergadura que éstas- por fraguar.
Por Mario Ximénez
Originalmente publicado en Vanidad
¿Quién es Brad Goreski?
Capítulo Uno: The Rachel Zoe Project, amigos para siempre
En 2008, la cadena reina del glitter y el rosa chicle, BRAVO TV,
lanza un docu-reality inspirado en los entresijos que “The September
Issue” había mostrado meses antes sobre el mundo de la moda desde su
agridulce raíz. “The Rachel Zoe Project”, homónimo a la estilista que
comparte ropa y estructura ósea con la mayoría de sus clientas -véase la
delgadez extrema de Mischa Barton o Nicole Richie en las etapas donde
le pedían consejo- se centraba en el trabajo que ésta realizaba junto a
sus ayudantes Taylor Jacobson y Brad. Éste aparecía en la mayoría de
capítulos con pajaritas, camisas estampadas y trajes muy entallados, y
se convertía en el novio que toda madre (yankee, por supuesto) desearía
para su hija.
El éxito continuó hasta una segunda temporada en la Semana de la Moda de París, pero Brad ya tenía otros planes en mente y es sustituido por Ashley Avignone. Hubo una cuarta temporada, pero el drama estaba servido.
El éxito continuó hasta una segunda temporada en la Semana de la Moda de París, pero Brad ya tenía otros planes en mente y es sustituido por Ashley Avignone. Hubo una cuarta temporada, pero el drama estaba servido.
Capítulo Dos: El misterioso caso del frenemie que abandona
Con la desaparición de Brad en el mapa del proyecto, la audiencia
del reality desciende considerablemente y Rachel Zoe empieza a exhortar a
las celebrities a aparecer en su reality, para asegurar el pato.
Julianne Moore, Kim Kardashian, Jessica Biel, Anne Hathaway, Kate Hudson
o Demi Moore son algunas de las estrellas con las que Zoe cuenta en las
dos últimas temporadas del reality, mientras Brad busca su sitio y no
duda en hacer declaraciones cuando sea preciso: “Es una pena que tenga
que ser tan competitiva conmigo”, dice el estilista, mientras Rachel
contesta “Es muy cómica la forma de ver las cosas que tiene mi
ex-empleado”.
Capítulo Tres: La cartera de clientas que no sea crea ni se destruye, solo se transforma
La batalla llega al punto álgido cuando Brad Goreski afirma que él
es ahora estilista de las antiguas clientas de Zoe, y que incluso con
clientas actuales como Demi Moore “trabajo cuando me llama, que es a
menudo”. Mientras una disfrutaba de sus vacaciones en St. Barts, otro
añadía: “Supongo que tiene miedo de ser extremadamente talentoso. Quién
sabe”. Baja Modesto, que sube Brad.
En la foto, Brad con Karolina Kurkova
Capítulo Cuatro: Si no tienes un reality, no eres alguien en América
En 2011 Brad Goreski continúa los ególatras pasos de Zoe y la misma
cadena de TRZP emite ahora “It’s a Brad Brad World”, que extrapolado a
porcentajes tiene un 30% de reminiscencia de su jefa, un 60% de
egocentrismo absoluto y gratuito, y un 10% de “éstas son las entrañas de
la moda”. Brad parece que empieza a irritar a esas madres ávidas de
yernos perfectos, pero su nivel de popularidad ya se equipara al de su
ex-jefa y su presencia en semanas de la moda es directamente
proporcional al de Anna Wintour. Necesitaba dar un paso más para
autoproclamarse intelectual y profundo, y como todo americano que se
precie -y que tenga pretensiones astronómicas-, un libro autobiográfico
era la respuesta a sus plegarias.
Capítulo Cinco: Si no tienes un libro, no eres alguien intelectual en América
El sector benjamín de la editorial Harper Collins, ItPrint, anuncia
en agosto que publicará un libro del estilista llamado “Born to be
Brad”. Siguiendo la estela de celebrities venidas a escritoras como
Lauren Conrad y su trilogía sobre la compleja vida de una chica famosa
en Los Ángeles, Brad “escribe” un libro supuestamente inspiracional,
completamente centrado en su vida personal con consejos nimios sobre
estilo y combinación de colores. El libro, sin críticas por el momento,
se estrena el 6 de marzo y ya se puede pre-comprar en Amazon. Aviso para
navegantes.
Capítulo Seis: Y Kate Spade retomó esperanzas
Contrato de oro para el niño bonito. A partir de este año, Brad es
ahora y hasta 2014 consejero creativo (y mediático, se dice) de la firma
Kate Spade, donde trabajará mano a mano con la diseñadora Deborah
Lloyd, a fin de relanzar una marca cada día más baja de ánimos
comerciales. No sabemos si Rachel Zoe en la distancia estará frotándose
las manos o arrancándose la piel a tiras, pero el caso es que la tierra
de la abundancia ha dado a Goreski mucho más de lo que ella y él
probablemente se esperaban.
Por Mario Ximénez
Originalmente publicado en Vanidad
Entrevista a The Horrors
“¿Faris?”, “sí, soy yo, ¿cómo estás? encantado”. La fama brusca y seca que precede a Faris Badwan, cantante y líder (aunque se niegue a reconocerlo) de The Horrors no sale a flote en los primeros minutos de conversación. Por el momento, mis dedos se descruzan.
Nuestro encuentro telefónico se produce justo tres días antes de su
concierto en suelo gato y será interrumpido únicamente por titubeos del
vocalista cuyo grupo resucitó el concepto garage hace un lustro. Nada menos.
La psicodelia sonora de The Horrors ha conseguido encontrar su lugar en el mercado musical a una velocidad vertiginosa. Para ser más exactos, en tres únicos y extraordinarios álbumes. La historia del quinteto de Southend es la de unos amigos que compartían la pasión por los vinilos y los clubs de música garajera de Londres, allá por los inicios de la pasada década. Es esa la etapa que Faris endulza más al describir su trayectoria, todo lo demás constituye una fina cortina de humo que intensifica y diluye a su antojo, a ratos con una apatía desconcertante.
Según el cantante, el grupo no quería expresar un sentimiento concreto en sus primeros y entusiastas álbumes: “quisimos escribir canciones de forma natural, bajo nuestra filosofía, y mezclarla con instrumentos que nos apetecieran. Era el momento”. Así lo hicieron en ‘Strange House’, un trabajo que rozaba el terror psicodélico en formas y en sonidos en el que hablaban de prostitutas, destripadores y paranoia mental. En 2009 el grupo distorsionaba su sonido convulso hacia una psicodelia más avanzada con su álbum ‘Primary Colours’, que les hizo emigrar hacia la discográfica XL Recordings. “Básicamente, el grupo se sentía diferente. La anterior discográfica quería que hiciéramos música que nosotros ya no sentíamos ni pretendíamos hacer. Nosotros queríamos disfrutar. Y eso es lo que seguimos queriendo”. Y como no es estrambótico quien quiere sino quien puede, The Horrors dejaba bien clara esta máxima en los conciertos de aquella época. Pura diversión juvenil inocente.

Sin duda es un error plantearle a Faris Badwan la hipótesis de que en su nuevo álbum, ‘Skying’, The Horrors ha transmutado a una calma chicha digna del que se sabe vencedor (aunque sea del mainstream). Es ir demasiado lejos. Y él no duda en evidenciarlo con una respuesta tajante: “No creo que haya nada dulce ni calmado en este álbum. Nuestras melodías siguen siendo fuertes y rotas. No hemos cambiado en absoluto”. Posiciones encontradas. “El éxito es el mismo o mayor. En España y en el resto de ciudades donde hemos actuado no recuerdo una sala medio vacía, siempre hemos llenado”. Tras el baño de modestia, vuelve a correr la cortina cuando le pregunto por vivir siempre de gira y lejos de los suyos: “No tengo amigos, los únicos que tengo son ellos cuatro, mis compañeros”, dice.
Resulta imposible no imaginar su greñuda melena cayendo a la altura de sus ojos. Curiosamente es ese tipo de gestos el que dio nombre al subgénero rock en el que muchos encuadran a The Horrors: el shoegaze, caracterizado por guitarras eléctricas que obedecen las órdenes de sintetizadores, la distorsión intencionada de las voces, cuerpos lánguidos de uniforme oscuro, perfectos de cuero, cardado peligroso e incluso botines de tacón. Por eso sorprende escucharle enfatizar en su mínima preocupación por lo estético: “Por muy raro que suene, la moda no me preocupa en absoluto. Llevo la misma ropa desde los últimos cinco años, no he empezado a vestir de un modo distinto y no creo que lo haga nunca. Es simplemente una extensión de quiénes somos, nunca un factor decisivo”. Mientras pronuncia estas palabras con deje anodino, su voz se apaga lentamente en una clara decisión unilateral de que nuestra conversación ha llegado a su fin. No obstante, reconoce que le gustaría que The Horrors fuera recordado por su tema ‘Sea within a sea’, o quizás ‘Ocean’s Burning’. Pero si es cuestión de asociar, Faris evoca aquel maravilloso tema “Primary Colours” que rezaba: ‘Everyone knows him, he knows himself better…’
Por Mario Ximénez
Fotografía de Cristian Carrillo
La psicodelia sonora de The Horrors ha conseguido encontrar su lugar en el mercado musical a una velocidad vertiginosa. Para ser más exactos, en tres únicos y extraordinarios álbumes. La historia del quinteto de Southend es la de unos amigos que compartían la pasión por los vinilos y los clubs de música garajera de Londres, allá por los inicios de la pasada década. Es esa la etapa que Faris endulza más al describir su trayectoria, todo lo demás constituye una fina cortina de humo que intensifica y diluye a su antojo, a ratos con una apatía desconcertante.
Según el cantante, el grupo no quería expresar un sentimiento concreto en sus primeros y entusiastas álbumes: “quisimos escribir canciones de forma natural, bajo nuestra filosofía, y mezclarla con instrumentos que nos apetecieran. Era el momento”. Así lo hicieron en ‘Strange House’, un trabajo que rozaba el terror psicodélico en formas y en sonidos en el que hablaban de prostitutas, destripadores y paranoia mental. En 2009 el grupo distorsionaba su sonido convulso hacia una psicodelia más avanzada con su álbum ‘Primary Colours’, que les hizo emigrar hacia la discográfica XL Recordings. “Básicamente, el grupo se sentía diferente. La anterior discográfica quería que hiciéramos música que nosotros ya no sentíamos ni pretendíamos hacer. Nosotros queríamos disfrutar. Y eso es lo que seguimos queriendo”. Y como no es estrambótico quien quiere sino quien puede, The Horrors dejaba bien clara esta máxima en los conciertos de aquella época. Pura diversión juvenil inocente.
Sin duda es un error plantearle a Faris Badwan la hipótesis de que en su nuevo álbum, ‘Skying’, The Horrors ha transmutado a una calma chicha digna del que se sabe vencedor (aunque sea del mainstream). Es ir demasiado lejos. Y él no duda en evidenciarlo con una respuesta tajante: “No creo que haya nada dulce ni calmado en este álbum. Nuestras melodías siguen siendo fuertes y rotas. No hemos cambiado en absoluto”. Posiciones encontradas. “El éxito es el mismo o mayor. En España y en el resto de ciudades donde hemos actuado no recuerdo una sala medio vacía, siempre hemos llenado”. Tras el baño de modestia, vuelve a correr la cortina cuando le pregunto por vivir siempre de gira y lejos de los suyos: “No tengo amigos, los únicos que tengo son ellos cuatro, mis compañeros”, dice.
Resulta imposible no imaginar su greñuda melena cayendo a la altura de sus ojos. Curiosamente es ese tipo de gestos el que dio nombre al subgénero rock en el que muchos encuadran a The Horrors: el shoegaze, caracterizado por guitarras eléctricas que obedecen las órdenes de sintetizadores, la distorsión intencionada de las voces, cuerpos lánguidos de uniforme oscuro, perfectos de cuero, cardado peligroso e incluso botines de tacón. Por eso sorprende escucharle enfatizar en su mínima preocupación por lo estético: “Por muy raro que suene, la moda no me preocupa en absoluto. Llevo la misma ropa desde los últimos cinco años, no he empezado a vestir de un modo distinto y no creo que lo haga nunca. Es simplemente una extensión de quiénes somos, nunca un factor decisivo”. Mientras pronuncia estas palabras con deje anodino, su voz se apaga lentamente en una clara decisión unilateral de que nuestra conversación ha llegado a su fin. No obstante, reconoce que le gustaría que The Horrors fuera recordado por su tema ‘Sea within a sea’, o quizás ‘Ocean’s Burning’. Pero si es cuestión de asociar, Faris evoca aquel maravilloso tema “Primary Colours” que rezaba: ‘Everyone knows him, he knows himself better…’
Por Mario Ximénez
Fotografía de Cristian Carrillo
Originalmente publicado en Vanidad Febrero 2012
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